Alma de Carraovejas

En Vinos Jaki, nos enorgullecemos de ofrecer a nuestros clientes una selección de vinos excepcionales, y uno de nuestros destacados es Alma de Carraovejas. Esta prestigiosa colección de bodegas y proyectos vitivinícolas se distingue por su dedicación a la calidad, la innovación y la sostenibilidad.

 

Alma de Carraovejas es un proyecto vitivinícola de renombre que se remonta a más de tres décadas de pasión y dedicación en la producción de vinos de alta calidad. Este legado comenzó en 1987 con la fundación de Pago de Carraovejas en la prestigiosa región de la Ribera del Duero.

El sueño de Alma de Carraovejas nació de la visión de José María Ruiz, un joven segoviano apasionado por el vino y la viticultura. En 1987, junto a un grupo de entusiastas del vino, José María fundó Pago de Carraovejas con solo nueve hectáreas de viñedos. Su objetivo era claro: establecer una bodega que no solo produjera vinos excepcionales, sino que también se convirtiera en un referente en la Ribera del Duero.

En 2007, Pedro Ruiz Aragoneses, hijo de José María, tomó las riendas del proyecto, imprimiendo una nueva dirección y llevando a Alma de Carraovejas a nuevas alturas. Bajo su liderazgo, la bodega adoptó un enfoque innovador y sostenible, incorporando tecnologías avanzadas de vinificación y prácticas de viticultura adaptadas a la singular geografía de sus viñedos.

La elaboración de los vinos de Alma de Carraovejas es un proceso meticuloso que comienza con una triple selección de uvas en el viñedo y en la bodega, seguida por una vinificación por gravedad que evita el uso de bombas y tuberías, preservando así la integridad de las uvas. La fermentación se realiza con levaduras y bacterias autóctonas, en depósitos de acero inoxidable y tinas de madera. La crianza en barricas de roble francés y americano se maneja cuidadosamente para integrar taninos suaves y complejos aromas, aportando estructura y equilibrio. Después de la crianza, los vinos se embotellan y pasan por un envejecimiento adicional para garantizar su calidad. Alma de Carraovejas también se compromete con la sostenibilidad en todas las etapas del proceso, asegurando la preservación del medio ambiente a largo plazo

Los vinos de Alma de Carraovejas destacan por su complejidad y elegancia, resultado de una meticulosa elaboración y un profundo respeto por el terruño. A continuación, te presentamos una nota de cata para los principales vinos de Alma de Carraovejas:

Pago de Carraovejas

Vista: Color rojo picota intenso con reflejos violáceos. Nariz: Aromas complejos y profundos con notas de frutas negras maduras, como ciruelas y moras, acompañadas de matices de vainilla, especias dulces y ligeros toques tostados procedentes de la crianza en barrica. Boca: En boca se presenta redondo y vibrante, con una excelente estructura y taninos bien integrados. Se aprecian sabores a frutos del bosque, chocolate negro y un toque de regaliz. El final es largo y persistente, con una frescura que invita a seguir disfrutando.

Milsetentayseis

Vista: Rojo granate con reflejos rubí. Nariz: Aromas intensos de frutas rojas frescas, flores violetas y un toque mineral característico del terruño. Notas de roble fino que aportan complejidad y elegancia. Boca: Sabor equilibrado con buena acidez y taninos suaves. Se destacan las frutas rojas, con un fondo especiado y mineral. Final largo y armonioso, con una notable frescura y un toque balsámico.

Ossian

Vista: Color amarillo dorado con destellos verdosos. Nariz: Nariz muy aromática con notas de fruta de hueso madura, como melocotón y albaricoque, acompañadas de matices cítricos y un toque de hierbas frescas. Boca: Entrada amplia y sedosa, con una acidez bien balanceada que aporta frescura. Sabores a frutas maduras, ligeros toques de miel y una mineralidad marcada. Final largo y persistente con un retrogusto afrutado y floral.

Viña Meín · Emilio Rojo

Vista: Amarillo pálido con reflejos dorados. Nariz: Aromas complejos de frutas blancas, como pera y manzana, combinadas con notas florales y un sutil toque herbáceo. Boca: Elegante y bien estructurado, con una acidez vibrante que realza los sabores frutales. Se perciben notas cítricas y minerales, con un final largo y refrescante.

Borsao

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